domingo, julio 18, 2010

Luis Vitale Cometa: más allá y más acá de la pluma




28 de junio de 2010

Estaba en el sureño Mehuin, territorio mapuche lafkenche , cuando me enteré de la muerte del “profe” Vitale. Fue por un mensaje de texto que demoró en llegar y que traía sin anestesia, la noticia. No habiendo señal en todos lados, las lamngenes y los peñis, de esos territorios amenazados por Celulosa Arauco, están comunicados de todas maneras y de múltiples formas. Se oía una trutruka a ratos, inclusive más potente que la lluvia. “Mire usted como son las cosas en América o ¡Caramba!”, habría exclamado, de seguro el profe. Aunque admito, que esta vez fue la altura de un cerro -de esos que protegen ante las fuerzas de la Naturaleza- lo que me permitió saber lo ocurrido en Santiago con su vida.
Y las comunicaciones hablaban de que nos había dejado la madrugada del 27, mañana fría, día rodeado de eventos como una Luna llena y un eclipse a plena luz. ¡Cuánta falta harán sus palabras cargadas de experiencia y sus gestos sencillos de gran sabedor, profe! Y yo le sigo diciendo así aunque era usted “Doctor” con honores en Alemania. Es que así como estaba abierto a conversar a pesar de las diferencias; así rechazaba que se le tratara de “don”, porque eso a su juicio quedaba: “para españoles, para gachupines, para godos”. Cosa que estaba muy lejos de sentir como propia, este “hijo de siciliano” pasado a Argentina. Este auténtico americano revolucionario.
Había que ver la manera cuidada con que invitaba a decir: “Pueblos Originarios” en reemplazo de otros calificativos, casi siempre despectivos, que repite uno por inercia hasta que alguien, como el profe, le invita a usar uno más propio o uno menos hiriente: nada de llamar indio, nada de decir indígena, insistía con la misma convicción con que defendía el no pasar lista por ser un método represivo.
En el sur, profe, se había celebrado hacía poco el We Tripantü -esa nueva salida del Sol que usted bien conocía- así como el Inti Raymi y el Machaq Mara de tierras nortinas. Oiga, tiene fuerza la gente de la costa… mire que llevan 14 años resistiendo los embates de la empresa forestal y hasta tienen a su haber unos balazos propinados por la Armada. ¿Qué le parece? No creo que le sorprenda tanto, pero sí le conmoverá como lo hicieron otras injusticias a lo largo de su vida.
Quedará en el recuerdo de esos niños de 2 y 6 años, cuando crezcan, un poco su ameno ensayo: 500 años de discriminación al Pueblo Mapuche. Me aseguraré de que lo lean y vean que efectivamente era usted “Huinca Bueno”, el pseudónimo con el que lo firmó en 1999 a poco más de un año del surgimiento de la CAM, ese llamado de atención amplio.
Sabrá disculparme por esta mala costumbre de hacer las menciones cuando alguien ya ha partido, pero claro… algo queda de eso de escribir sobre lo que se cree sucedido y de no ir apuntando e ir reflexionando al mismo tiempo, como usted hacía. Pionero con sus preocupaciones ecológicas, un adelantado con sus estudios del papel femenino en la Historia, un “observador participante”, como llaman en Antropología.
Como Mistral, a quien respetaba profundamente, se va usted sin recibir un Premio Nacional más que merecido, habiendo obtenido los reconocimientos fuera. Sepa que sus estudiantes lo recordamos y le agradecemos la honestidad, esas lecciones.
Pero no se vaya antes sin que alcance a comentarle que son muchas las cosas que “se le quedan”. Se le quedan a uno grabadas y se le quedan a usted dondequiera que vaya, que “esté yendo”. Su obra profusa lleva largo tiempo abierta a todos, sin mayor ánimo de lucro que ganar en conocimientos, que potenciar los saberes. ¿Qué mejor regalo y ejemplo de que primero está el compartir experiencias que el acumularlas y apropiarse de ellas sin mención alguna? Disponible está el Repositorio Vitale y así debe ser si le hace honor al autor:
http://mazinger.sisib.uchile.cl/repositorio/lb/filosofia_y_humanidades/vitale/obras/obras.htm
Como siempre hizo reflexión sobre la marcha, déjeme decirle: nos hará harta falta aunque lo tendremos presente.
Y déjeme también devolverle esta vez la pregunta: ¿Qué experiencia le parece más interesante, la de Villa o Zapata? Fíjese que por estos lados se habla de la Patagonia, de Pascua Lama y de Mehuín ahora y tenían razón sus reparos a la Ley Indígena. De ahí le cuento más, a ver si se tienta con alguna otra historia comparada, especialidad de la casa.
Un abrazo y hasta siempre, profe, póngame presente (si es que llega a pasar lista). ¿No está ahora poniéndonos a prueba? De fondo, una vez más la Cordillera de los Andes, la América toda.

Fernando Ulloa Valenzuela
un estudiante.

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